La industria química española cerró 2025 prácticamente estancada y advierte de que la pérdida de competitividad frente a Estados Unidos y China amenaza la continuidad de inversiones y capacidad productiva en Europa. La patronal Feique reclama al Gobierno y a Bruselas medidas urgentes para reducir los costes energéticos, flexibilizar la regulación y proteger al sector frente a la competencia desleal.
La industria química española logró mantener la estabilidad en 2025 pese al deterioro del contexto internacional, aunque el sector advierte de que la elevada factura energética y la presión regulatoria están poniendo en riesgo nuevas inversiones y la continuidad de parte de la capacidad industrial europea. La Federación Empresarial de la Industria Química Española (Feique) alertó este miércoles del "evidente riesgo de desinversión" que afronta la química básica y reclamó medidas estructurales urgentes para abaratar la electricidad y el gas.
El sector cerró el ejercicio con una cifra de negocios de 85.417 millones de euros, apenas un 0,1% menos que en 2024. Aunque la producción aumentó un 1,3%, la caída de los precios, en un contexto marcado por la debilidad de la demanda europea y las tensiones comerciales internacionales, neutralizó este crecimiento.
La situación, sin embargo, es muy desigual dentro del sector. Mientras la química de consumo y la farmaquímica mantuvieron un comportamiento relativamente sólido, la química básica continúa siendo el principal foco de preocupación. Este subsector, que representa aproximadamente un tercio de la producción química española, sigue acusado por la caída de la demanda en industrias como la automoción o la construcción y, sobre todo, por el fuerte diferencial de costes energéticos respecto a sus competidores internacionales.
Europa en desventaja
Feique sostiene que la industria europea afronta una desventaja estructural frente a Estados Unidos y China. En el caso del gas natural, los precios estadounidenses se sitúan entre cuatro y cinco veces por debajo de los europeos, mientras que China accede a suministros alrededor de un 30% más baratos. También en electricidad las diferencias son significativas: frente a precios industriales de entre 80 y 110 euros por megavatio hora en Estados Unidos y China, la media europea alcanzó en el primer semestre de 2025 los 179 euros.
La patronal considera que este escenario está erosionando progresivamente la competitividad industrial europea. Desde 2022, según los datos aportados por Feique, la química básica europea ha cerrado 126 plantas y ha perdido 37 millones de toneladas de capacidad productiva, equivalentes al 9% de la capacidad instalada.
La química lidera las exportaciones
Pese a este contexto, la industria química española reforzó en 2025 su posición exterior y se consolidó como el principal exportador de la economía española. Las exportaciones crecieron un 6,4%, hasta alcanzar los 62.926 millones de euros, lo que supone el 18% de todas las mercancías exportadas por España, por delante de la automoción y de la industria alimentaria.
Más del 73% de la cifra de negocios del sector procede ya de los mercados internacionales. La Unión Europea continúa siendo el principal destino de las exportaciones químicas españolas, concentrando el 56% de las ventas exteriores, con Francia, Alemania y Países Bajos como principales compradores. Fuera del mercado comunitario destacan Estados Unidos, Suiza y China.
Las importaciones también crecieron con fuerza, un 7,7%, hasta los 66.852 millones de euros. Estados Unidos, Alemania y Francia fueron los principales proveedores del sector, mientras que China ocupó la sexta posición.
Además de la debilidad de la demanda europea, Feique identifica otros factores que están agravando la situación de la industria química continental. Entre ellos destacan la sobrecapacidad instalada en China, las prácticas de dumping y subvenciones públicas en terceros países y el incremento de los costes derivados de la regulación climática europea.
La patronal subraya que la química básica resulta estratégica porque suministra productos esenciales para prácticamente todas las cadenas industriales y para el 98% de las actividades productivas. Por ello considera que la pérdida de capacidad industrial europea compromete también la autonomía estratégica del continente.
El conflicto en Oriente Medio añade ahora un nuevo elemento de incertidumbre. Feique calcula que el aumento del precio del gas registrado en marzo respecto a febrero supone ya un sobrecoste de 40 millones de euros para el sector químico español, mientras que el encarecimiento de la electricidad añade otros 20 millones.
La organización empresarial advierte además de que una prolongación de la tensión geopolítica podría elevar el precio del gas hasta los 90 euros por megavatio hora si el conflicto se extendiera durante varios meses. A ello se suma el encarecimiento de materias primas clave como la nafta y la urea, así como el aumento de los costes logísticos y de seguros por el cierre del estrecho de Ormuz.
Medidas concretas y urgentes
Ante este escenario, Feique reclama una batería de medidas urgentes. En materia eléctrica, pide eliminar el Impuesto sobre el Valor de la Producción de Energía Eléctrica, ampliar las reducciones fiscales para toda la industria manufacturera y establecer de forma permanente rebajas en los peajes de acceso para las empresas electrointensivas.
La patronal también solicita una reforma de los llamados servicios de ajuste del sistema eléctrico, cuyo coste considera "desproporcionado", y reclama elevar hasta 1.000 millones de euros las compensaciones por emisiones indirectas de CO2 para la industria.
En el ámbito del gas, Feique propone desarrollar un Estatuto de Consumidores Gasintensivos que permita reducir peajes y establecer mecanismos de apoyo estables mientras tecnologías como el hidrógeno verde o la electrificación industrial alcanzan plena viabilidad económica.
El sector también reclama una simplificación de la normativa europea y una revisión de algunos mecanismos vinculados a la política climática comunitaria. Según Feique, los costes regulatorios para la industria química han pasado de representar el 4% del valor añadido bruto en 2004 a situarse entre el 12% y el 13% en 2023. En España, este impacto supondría ya unos 2.700 millones de euros anuales.
La patronal pide flexibilizar el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (ETS) y mejorar el funcionamiento del Mecanismo de Ajuste de Carbono en Frontera (CBAM), especialmente para evitar desventajas competitivas frente a importaciones procedentes de países con menores exigencias ambientales.
Junto a ello, Feique apuesta por impulsar los denominados Contratos por Diferencias de Carbono, un instrumento financiero destinado a facilitar inversiones industriales en descarbonización mediante ayudas a largo plazo que reduzcan la exposición a la volatilidad de los mercados energéticos y de emisiones.
La organización considera igualmente prioritario reforzar los mecanismos europeos de defensa comercial frente a prácticas de dumping. Actualmente existen 54 medidas de protección activas para productos químicos, la mayoría relacionadas con importaciones procedentes de China. Sin embargo, Feique considera que los procedimientos comunitarios siguen siendo demasiado lentos y reclama medidas cautelares más ágiles para proteger la producción europea.
Pese al complejo escenario, la patronal insiste en que España dispone de ventajas competitivas derivadas de su capacidad renovable y del mejor comportamiento de su economía respecto a otros países europeos. No obstante, advierte de que estas fortalezas no serán suficientes si no se adoptan decisiones estructurales que permitan reducir de forma sostenida los costes energéticos y recuperar competitividad industrial.
