La descarbonización que no queremos

Eduardo Sañudo – Director General de Vopak Terquimsa

37 millones de toneladas. Algo más de un 10%. Es la producción química que ha desaparecido del continente europeo en el periodo 2022-2025, según el informe publicado por la consultora Roland Berger. La progresión, además, es alarmante: la mitad de estos cierres se han producido en 2025. Y hay más anunciados.

La explicación a estos cierres es obvia: la falta de competitividad de la industria europea frente a la industria americana o asiática, algo que ya se ha explicitado en informes como el de Draghi o Letha. En la industria química, esta falta de competitividad se concreta en dos cuestiones: el alto coste de la energía y los mayores costes de emisiones.

La industria química de Tarragona está preparada para seguir impulsando la transformación hacia una industria descarbonizada, pero para ello debemos asegurar primero nuestra competitividad. Si no somos competitivos, llegará la descarbonización que no queremos, la de los cierres de los centros productivos.

Son muchos y muy relevantes los proyectos de descarbonización que se han aprobado en nuestro territorio, pero para que estos proyectos tengan garantizada su viabilidad, necesitamos energía suficiente y más barata. Necesitamos un marco regulatorio clave, que incluya mecanismos de compensación de carbono, dando visibilidad a las inversiones millonarias que la industria debe acometer. Y necesitamos una clara apuesta de las administraciones públicas por la conservación y el impulso de nuestra industria. La industria química y la del refino otorgan una autonomía estratégica y una seguridad energética claves en la coyuntura geopolítica actual.

Desde Vopak Terquimsa continuamos apoyando y creyendo en el polígono petroquímico de Tarragona, como único enclave de nuestra compañía en España. Creemos que Tarragona reúne todos los requisitos para ser identificado como Critical Chemical Site a nivel europeo, y estamos a punto de iniciar las obras de ejecución de una nueva ampliación de nuestra terminal, que nos permitirá incrementar nuestra capacidad para el almacenamiento de productos químicos en cerca de un 10% en los próximos 2 años, con una inversión cercana a los 30 millones de euros. Queremos también seguir jugando un papel fundamental en la logística de los nuevos vectores energéticos, y estamos participando en diversos consorcios desde los que estamos desarrollando la logística de nuevas moléculas, como el hidrógeno y el CO2.

La industria química y toda su cadena de valor es mucho más que creación de riqueza. Es empleo de calidad, es desarrollo de talento fruto de la colaboración con el mundo académico, es formación, es investigación en nuevas tecnologías, es impacto positivo en nuestra sociedad. La circularidad de la industria es sencillamente imposible sin industria química, y tenemos la oportunidad de protagonizarla desde Tarragona.