Recetas para no morir de éxito

El incremento imparable de turistas requiere una visión estratégica sobre la madurez del destino para no acabar con la gallina de los huevos de oro

Roberto Villarreal / Tarragona

El sector turístico de Tarragona, Cataluña y España encara el verano con buena energía y con la expectativa de superar un nuevo récord de visitantes extranjeros y, lo que es más importante, de volumen de gasto. Los precios del alojamiento han subido en el último año -según el INE entre el 4,5 y el 7% en función de la modalidad-, y también las cuentas de bares y restaurantes (+4%), pero pese a todo los empresarios confían en mantener un pulso saludable, con previsiones también al alza respecto al personal. El último informe de Randstad Research prevé casi 700.000 contrataciones en toda España (+9,5%).

De camino a superar los 100 millones de turistas internacionales, con otros 39 millones de viajes de residentes nacionales en los próximos dos meses, la pregunta es si esta espiral de crecimiento turístico es sostenible. En un territorio tan turístico como el de Tarragona, cuestiones como la movilidad de los viajeros o su impacto social y ambiental (residuos, agua, energía...) están sobre la mesa.

Salvador Antón, catedrático del Departamento de Geografía de la URV, ha recordado que es necesario gestionar bien y establecer límites "ante la paradoja de un mercado que actualmente se comporta en una especie de paradigma de crecimiento infinito, que lógicamente no es viable". En este sentido, la Federación Empresarial de Hostelería y Turismo de Tarragona (FEHT) lleva décadas insistiendo en que la clave está en alargar la temporada.

Tras una excelente Semana Santa y unos meses de mayo y junio «muy positivos», los empresarios confían en trasladar también esta dinámica a septiembre y octubre, con el objetivo de desestacionalizar la actividad turística. "Los indicadores nos ayudan a pensar que vamos en la buena dirección, como es la programación de vuelos en el Aeropuerto de Reus, que comenzó pronto, en abril, y se alargará hasta finales de octubre. Tenemos que empujar entre todos para alargar al máximo las conexiones aéreas, a la vez que mantenemos abiertos más hoteles, expone el presidente de la Associació Hotelera Costa Daurada i Terres de l'Ebre.

Además de ese esfuerzo de desestacionalización, la Asociación Hotelera creada bajo el paraguas de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Tarragona (AEHT), -con un tercio de los hoteles de la provincia, y especial peso específico en el interior-, reivindica la desconcentración. Un informe encargado al catedrático de Economía de la URV Juan Antonio Duro subraya el potencial de un número muy relevante de plazas hoteleras en las comarcas de interior, con extraordinarios atractivos turísticos y donde todavía "no está concentrada la demanda".

Sin llegar a las cotas de masificación de otros destinos cercanos como Barcelona, el territorio se enfrenta a numerosos retos que requieren políticas transversales con visión a medio plazo: desde mejoras en el transporte público (conexiones ferroviarias, autobuses lanzadera...) para no saturar la costa y vertebrar la riqueza patrimonial del entorno hasta aspectos ligados a las trabas burocráticas, o la seguridad, como el 'top manta', junto al control del estacionamiento de autocaravanas o el de los pisos turísticos ilegales. "Necesitamos dar un salto en el modelo y avanzar con una perspectiva amplia, más allá del corto plazo, para poder ofrecer calidad", razona Berta Cabré, presidenta de la FEHT.

Entender la nueva movilidad 

Los especialistas del Departamento de Innovación Turística de Eurecat vinculados a la URV llevan tiempo analizando los efectos de la llamada 'nueva movilidad', que emerge a partir de estilos de vida como el nomadismo digital, la reinvención de los clásicos mochileros o los trotamundos que recorren el planeta con sus furgonetas y autocaravanas: "Son nuevas formas de entender el mundo que presionan los recursos de los destinos, afectan a sus estrategias de marketing y exigen soluciones de gestión a las autoridades locales".

Junto a esta nueva forma de entender la vida, las nuevas tecnologías siguen introduciendo profundos cambios de paradigma que ya se dejan sentir en el sector turístico. La llamada Generación Z (jóvenes entre 18 y 27 años) está cambiando radicalmente los patrones en que encuentran y evalúan sus experiencias en destino. Se acabó ir a Google a buscar y a la página oficial para reservar: "Necesitan conectividad como requisito básico de elección, saltan de plataforma en plataforma en busca de hilos que les interesen, confían en el contenido creado por sus pares, se desentienden de las marcas y priorizan la autenticidad y la espontaneidad".