De la burbuja a la vivienda sostenible

Aunque el sector va recuperándose no alcanza ni la fórmula ni el ritmo deseado para afrontar el grave problema de oferta de vivienda en Tarragona

Roberto Villarreal / Tarragona

Los primeros años del siglo XXI, sobre todo hasta el 2004, se recuerdan como una época de euforia en el sector de la construcción, pero a partir de esa fecha los excesos derivaron en la crisis de 2008 y el estallido de la burbuja inmobiliaria. Los permisos de construcción cayeron en picado y se quedaron en el aire miles viviendas terminadas. El sector, que en su momento álgido llegó a ser capaz de construir más de 20.000 viviendas nuevas al año, entró en una travesía por el desierto hasta aproximadamente el 2013, momento en que se inició una recuperación lenta y gradual hasta hoy, con mayor peso de la rehabilitación y una obra nueva mucho más selectiva.

Pese a las dificultades, y todavía sin el peso específico que tuvo antaño (se calcula una caída del 15 al 8% actual, en números redondos), el sector de la construcción ha conseguido resistir al naufragio y, pese a las dificultades, mantiene una dinámica positiva durante la última década. Se calcula que, a precios corrientes, construir hoy cuesta más del doble que en el año 2000. "La reducida bolsa de suelo disponible y la dificultad para desarrollarlo, junto al brutal aumento de los precios de los materiales, complican mucho el escenario", valora el economista Juan Gallardo.

En el caso de la obra nueva, las cifras hablan por sí solas. En 2005, el sector de la construcción puso en el mercado de las comarcas de Tarragona más de 21.700 viviendas acabadas, tres de cada 10 del total de Cataluña. A finales de 2024 se contabilizaron menos de 600. Durante la segunda década del siglo XXI, -en un proceso que perdura hasta hoy, con menor crudeza-, la caída de la construcción local fue dramática en términos absolutos y relativos. "En 2014, en toda la provincia de Tarragona sólo se concedieron licencias para construir 226 viviendas nuevas, únicamente el 5,88% del conjunto catalán... La cifra más baja de finalizaciones se registró en 2019, con sólo 505 residencias terminadas, equivalente al 5,72%", refleja el último informe monográfico elaborado por la Cátedra de Innovación y Empresa de la URV, que detecta un grave problema de oferta -tanto de vivienda nueva como en alquiler- que se prolonga ya casi dos décadas desde el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008.

En el marco legal, se han producido cambios importantes. En 2006 nace el Código Técnico de la Edificación, herramienta clave para la seguridad, habitabilidad y eficiencia. En 2015, Cataluña, con un parque envejecido y obligaciones específicas de mantenimiento, refuerza el control con la ITE, Inspección Técnica de Edificios, obligatoria a partir de los 45 años de antigüedad.

"En Tarragona, el binomio obra nueva selectiva más rehabilitación energética seguirá marcando la agenda", subrayan desde el Colegio de Arquitectos Técnicos de Tarragona, que alertan que la inflación de los materiales ha tensado presupuestos y plazos.